Dedicamos esta sección a las expresiones de personas enamoradas (famosas o como nosotros) que hablan de sus sentimientos hacia las rosas. Hay palabras sentimentales, alegres, tristes…anécdotas y pensamientos curiosos, todo relacionado con rosas. ¡Disfrútenlas!
“Los dioses hicieron dos cosas perfectas: la mujer y la rosa”. François de Malherbe (1555 - 1628).
“Las rosas, esos pequeños y extraordinarios milagros que hacen maravillas tales que nunca podrían expresarse con un millón de palabras”. Anónimo.
“La fragancia permanece siempre en la mano de quien obsequia la rosa”. Hada Bejar.
"La vida es una rosa. Su belleza no dura por siempre”. Desconocido.
“No puedes forzar los pétalos de un botón de rosa para que se abran antes de tiempo”. Anónimo.
“No hay rosa sin espina”. Anónimo.
“Every rose has its thorn.” Unknown.
“Nunca te prometí un jardín de rosas”. Anónimo.
“Tan ocupado, que no tiene tiempo para disfrutar el aroma de las rosas”. Hernán Flores.
“No mires con tristeza caer los pétalos de una rosa, al igual que la vida, las cosas a veces se desvanecen, antes de florecer nuevamente”. Anónimo.
“El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que la piedra y más frágil que una rosa”. Proverbio turco.
“El amor es como una rosa. Hermoso en su exterior, siempre lleva dolor oculto en alguna parte”. Anónimo.
“La rosa habla en silencio del amor, en un idioma que solo el corazón conoce”. Anónimo.
“La belleza sin virtud es como una rosa sin aroma”. Proverbio popular.
“La espina defiende al rosal, lastimando solo a aquellos que la flor quieren robar”. Proverbio chino.
“El amor se parece mucho a una rosa, hermosa y serena, pero dispuesta a derramar sangre en su defensa”. Mark Overby.
“Una sola rosa puede ser mi jardín…un solo amigo, mi mundo”. Leo F. Buscaglia.
“Si tuviera una rosa cada vez que pienso en tí, me pasaría la vida reuniendo rosas”. Proverbio sueco.
“Sed como una rosa que brinda su fragancia aún a quienes la trituran”. Anónimo.
“Be a rose which gives fragrance even to those who crushes it.” Unknown.
“El optimista ve la rosa, no sus espinas; el pesimista se abstrae con las espinas y olvida la rosa”. Kahlil Gibran.
El marido de Santa Isabel de Hungría le prohibió dar comida a los pobres. Un día la encontró haciéndolo, pero cuando ella dejó ver lo que guardaba envuelto en su delantal, el pan que llevaba se había transformado milagrosamente en rosas.